La modernización e industrialización de nuestro mundo han traído grandes beneficios a millones de personas. Por ejemplo, ahora vivimos más años, nos enfermamos menos, gozamos de muchas comodidades y podemos comunicarnos y transportarnos con gran facilidad y rapidez.
Sin embargo, el estilo de vida moderno también ha tenido impactos negativos, sobre todo para el medio ambiente. Un ejemplo de ello es el caso del halcón aplomado, que hace algunos años desapareció del sur de los Estados Unidos debido al uso excesivo de plaguicidas como el DDT y otros factores. El Dr. Miguel Ángel Mora, biólogo de la Universidad de Texas A&M, nos contó su historia:
Miguel Ángel Mora: Bueno, la historia, o los contaminantes que han hecho más historia debido a sus efectos, son los contaminantes persistentes como decía, particularmente el DDT. El DDT ha sido muy famoso porque es un compuesto muy barato, pero este químico producía un metabolito que se llama DDE, que se acumulaba en el tejido de las rapaces, particularmente en los halcones y esto causaba que la cáscara del huevo del ave fuera más delgada cuando era puesta. Entonces lo que estaba pasando es que los huevos se quebraban más fácilmente se rompían, y el embrión no crecía.
Dr. Mora nos dijo que el pesticida DDT afecta las aves depredadoras, tales como los halcones, las águilas y los pelícanos, porque permanece en la grasa de los animales y se va transmitiendo en la cadena alimentaria. Para los años sesentas, muchas poblaciones de aves depredadoras en los Estados Unidos estaban en peligro de extinción.
En 1972, como resultado de un aumento en la investigación científica y presión pública, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos prohibió el uso de DDT en la agricultura. De acuerdo con el Dr. Mora, esto ayudó a rescatar a muchas especies, tales como el halcón aplomado, el pelícano pardo y el águila calva, del borde de la extinción.
Quizás la lección más importante de esta historia sea el hecho de que las acciones conjuntas de la ciencia y el gobierno, pudieron revertir la extinción de una especie. Por ello, es posible pensar que lo único que hace falta para cuidar a la naturaleza, son acciones decididas por parte de todos nosotros.
Agradecemos a la Fundación Nacional de la Ciencia, donde comienzan los descubrimientos.












