La luz visible contiene todos los colores del arco iris y además, esta luz es parte de un espectro de energía mucho más grande.
Las abejas pueden ver la luz ultravioleta – que es como una espece de color invisible para los humanos. Muchas flores tienen diseños ultravioleta en sus pétalos. Las abejas usan esos diseños como guías visuales – parecidos a un mapa pintado sobre la flor – para saber en donde se encuentra el néctar de dicha flor.
Algunas flores que aparentan ser sencillas para nosotros, poseen grandes diseños ultravioletas.
Los ojos de las abejas son diferentes a los nuestros en otras formas también. Por ejemplo, las abejas pueden percibir movimientos separados por un trigésimo de un segundo. Si una abeja volara dentro de un cine, podría diferenciar cada cuadro de la película que está siendo proyectada.
Agradecemos a la Fundación Nacional de la Ciencia, donde comienzan los descubrimientos.

Crédito de la imagen: Eurapart












