Las investigaciones realizadas en el Departamento de Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en España, han permitido identificar una nueva especie de tortuga española, Brodiechelys royoi. Su estudio aporta nuevas pistas sobre la diversidad de reptiles del Mesozoico europeo, y permite reconocer algunos de sus representantes como “estrechamente relacionados con otros contemporáneos que habitaron en Asia”.
Estudios recientes indican que la fauna de tortugas que habitaron en España durante el Cretácico Inferior, es decir, hace entre unos 135 y 95 millones de años, era muy diversa. De hecho, allí se reconoce un número de especies mayor que el identificado en otros países europeos. A éstas debe añadirse una nueva tortuga, Brodiechelys royoi, según el trabajo publicado este mismo mes en Acta Palaeontologica Polonica, liderado por el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Adán Pérez-García.
La nueva especie, hallada en la localidad castellonense de Morella, habitó hace unos 110 millones de años. El ejemplar más completo asignado a la misma fue recogido hace unos años como consecuencia de los controles paleontológicos desarrollados en la cantera de arcilla del Mas de la Parreta (Castellón). Aunque es una tortuga de agua dulce, Brodiechelys royoi habitó esta zona en un periodo en que la costa se encontraba muy próxima, e incluso cubría el área en algunos momentos.

Holotipo del nuevo taxón. Credito de imagen: Grupo de Biología Evolutiva de la UNED
Brodiechelys royoi fue una tortuga de pequeño tamaño, ligeramente superior a veinte centímetros, con una forma de vida muy semejante a la de los galápagos actuales. Esta tortuga presentaba una superficie del caparazón característica, en la que serían muy evidentes una serie de surcos profundos divergiendo en forma de abanico. Su nombre específico supone un homenaje al paleontólogo José Royo y Gómez, debido a su labor pionera tanto en el estudio particular de las faunas de reptiles del Cretácico Inferior de Morella, como, de manera general, en la de reptiles mesozoicos españoles.
La presencia de esta nueva tortuga en Morella ayuda a comprender las relaciones de la fauna de reptiles fósiles ibéricos de hace más de 100 millones de años con la de otras regiones. Así, otra especie de Brodiechelys ha sido previamente reconocida en Gran Bretaña. Aunque esa especie, Brodiechelys brodiei, fue identificada en el siglo XIX, la información sobre ella era muy limitada hasta que, este año, también ha sido revisada en detalle. El registro de reptiles de Morella también comparte otros géneros con el de Gran Bretaña, como es el caso de algunos correspondientes a cocodrilos y a dinosaurios.
Por lo tanto, se considera que la fauna presente en el Cretácico Inferior de varias regiones europeas estaba compuesta por animales similares. De hecho, previamente se había identificado la presencia de tortugas terrestres estrechamente relacionadas entre las que componen el registro morellano y el británico.

Reconstrucción de la nueva tortuga Brodiechelys royoi. Credito de imagen: Iván Gromicho
La nueva tortuga evidencia que también existían relaciones muy cercanas entre los representantes acuáticos de este grupo. Brodiechelys royoi no sólo nos permite identificar una estrecha relación entre la fauna de tortugas europeas, sino que puede relacionarse con un grupo de tortugas abundante y diverso en Asia en ese momento.
En este sentido, otra nueva tortuga española actualmente en estudio, procedente del Cretácico Inferior de Salas de los Infantes (Burgos), también podría pertenecer a ese grupo. Estudios recientes efectuados por el mismo equipo investigador permitieron definir otras dos nuevas tortugas presentes en niveles del Cretácico Inferior español, Hoyasemys jimenezi y Galvechelone lopezmartinezae, que fueron asignadas a otro grupo de probable origen asiático.
Por lo tanto, este nuevo hallazgo confirma la relación de parentesco entre las faunas de tortugas de ambos continentes, interpretándose que algunos grupos pudieron haber migrado desde Asia a Europa.
Fuente: Universidad Complutense de Madrid













