EarthSky // Entrevistas // La Humanidad Oct 30, 2012

Manteniéndose frescos en la Ciudad de Nueva York con techos claros

El 20 al 25% de cualquier ciudad está hecha de un paisaje de techos, uno puede hacer una gran diferencia simplemente cambiando el color del techo a un color más claro.

El 22 de julio fue el día más caluroso del verano de 2011 en la Ciudad de Nueva York. Este ocurrió durante el pico de una ola de calor, marcó el récord de consumo eléctrico en una ciudad. En los techos oscuros de algunos edificios, la temperatura llegó a unos abrasadores 170 grados Fahrenheit.

Entretanto, ese mismo día la temperatura en un techo con cubierta blanca fue de 42 grados más fresca.

La Ciudad de Nueva York es una de las ciudades del mundo, junto con Dubái, Nueva Delhi y Osaka, que está utilizando techos blancos para mantener la ciudad más fresca y reducir el consumo de energía como parte de un esfuerzo para combatir lo que se conoce como el efecto “isla de calor.”

Crédito de la imagen: Randy Le’Moine Photography

Isla de calor es un fenómeno que muchas personas que viven en la ciudad conocen demasiado bien: principalmente, que las ciudades atrapan el calor. El asfalto, el metal y los edificios oscuros absorben y conservan más del calor solar que los bosques, campos o paisajes cubiertos de nieve. Las plantas, por ejemplo, enfrían su ambiente con sombra y transpiración, un proceso similar al de sudar, en el cual un exceso de agua es liberado a través de sus hojas.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos calcula que las ciudades con un millón de habitantes o más pueden ser de 2 a 5 grados más calientes que las áreas rurales que se encuentran a sus alrededores. Por la noche, la diferencia puede ser hasta de unos 22 grados.

El problema lleva a máximos consumos de electricidad, a una calidad de aire más pobre y a un mayor riesgo de muerte durante las olas de calor. El arquitecto Matt Fajkus, de la Universidad de Texas en Austin, nos explica:

Matt Fajkus: Las temperaturas más altas aumentan los niveles de ozono, lo cual produce el esmog. El esmog puede ocasionar asma y otras enfermedades respiratorias, particularmente en las personas mayores y los niños.

Muchos científicos y planificadores urbanos dicen que una forma relativamente económica y simple de combatir el efecto urbano de isla de calor es la de pintar los techos de color blanco. Un estudio reciente de la NASA y de la Universidad de Columbia descubrió que los techos blancos pueden ser hasta 54 grados más frescos que los tradicionales techos negros. Esto se debe a que ellos reflejan la luz solar y absorben menos calor.

Techos blanco en el condado de Queens, Nueva York. Crédito: NASA Earth Observatory.

Matt Fajkus: Debido al hecho de que el 20 al 25% de cualquier ciudad está hecha de un paisaje de techos, uno puede hacer una gran diferencia simplemente cambiando el color del techo a un color más claro, tal como el blanco.

Y tener techos más frescos significa ahorros de energía. Los estudios demuestran que los techos blancos pueden reducir los costos de aire acondicionado hasta un 20 por ciento o más. Pero ¿y que hay de las ciudades en sitios más frescos? ¿No sería más económico conservar el calor en ellas?

Matt Fajkus: En realidad el efecto isla de calor urbano si tiene su beneficio durante el invierno, porque ayuda a calentar la ciudad. Sin embargo, estos beneficios son superados por los impactos negativos durante el verano, en la mayoría de las ciudades.

Como una solución de bajo costo al calor urbano y consumo de energía, cuando de techos se trata, parece que el techo blanco es el nuevo negro. Por lo tanto, si estás planificando una fiesta en el techo, busca un techo blanco para un clima más fresco. ¡Tus huéspedes te lo agradecerán!

Agradecemos a la Fundación Nacional de la Ciencia, donde comienzan los descubrimientos.