Dra. Diana Marinez: Tenemos muchos estudiantes que llegan a la universidad y quieren ser médicos, porque eso es lo único que conocen. No saben nada más sobre ciencia ni de la infinidad de carreras científicas que se ofrecen. En muchos casos, ya han tomado una decisión porque eso es lo que quieren sus padres o porque conocieron a alguien, pero no saben de qué se trata.
Erika Montero: Está escuchando el podcast de Cielo y Tierra, La Clara Voz.
La Dra. Diana Marinez, quiso ser científica desde pequeña y tuvo la buena fortuna de recibir el apoyo de sus padres. A diferencia de muchas mujeres latinas de su época, sobresalió en las ciencias gracias a su empeño de ser una mujer independiente. En esta entrevista nos cuenta sobre su éxito profesional y le ofrece sabios consejos a los jóvenes hispanos de hoy.
Jorge Salazar: Dra. Marinez, es obvio el entusiasmo que sienten los estudiantes, los mentores y los cientÃficos que están aquà como tutores. Me gustarÃa hacerle una pregunta muy básica, ¿por qué es importante lo que hace? ¿Qué influyó en su trabajo?
Dra. Diana Marinez: Yo siempre quise ser científica, desde que era muy pequeña y mis padres me alentaban mucho. Así que cursé mi licenciatura en química y más tarde continué con mis estudios de postgrado. Pero creo que mi pasión principal siempre ha sido asegurarme que los hispanos sean representados adecuadamente en las ciencias. El interés por la ciencia se debe cultivar en los niños desde que son muy pequeños. Además existe otro problema, nuestra gente realmente no sabe lo que significa tener un doctorado. Saben lo que es un médico, sin embargo en sus comunidades, como en el sur de Texas o en la zona fronteriza, no hay científicos que les sirvan de ejemplo. Quizá en California, debido a que hay una gran red de universidades, es más factible encontrar personas que se desenvuelvan en la ciencia, pero no en el sur de Texas.
Jorge Salazar: Me gustaría conversar un poco sobre Vd. cuando era pequeña y no sabía que iba a convertirse en científica, ¿hubo acaso un momento específico que cambió su vida, que le sirvió de inspiración para convertirse en científica?
Dra. Diana Marinez: Sabes, yo fui una buena estudiante y siempre me interesó la ciencia. Asíque me hice a la idea que iba a ser científica, pero no sabía en qué rama. En la preparatoria tuve una maestra de química que era muy buena y que realmente me inspiró. Una vez me dijo, “¿por qué no sacas la licenciatura en química?”. Yo le contesté, “muy bien, así lo haré.” Lo que es más, en el anuario de la escuela, debajo de mi fotografía está escrito, “futura bioquímica” y yo simplemente hice lo necesario para conseguirlo. Hice lo necesario sin saber exactamente lo que estaba haciendo, pero afortunadamente a lo largo del camino tuve a muchos mentores que me ayudaron. La mayoría de mis consejeros fueron mujeres hasta que empecé mis estudios superiores. De ese momento en adelante los que me rodearon fueron todos hombres, pero siempre me apoyaron al igual que mis padres. Ellos nunca me hicieron sentirme culpable por irme de Texas, de la comunidad donde me crié. Yo lo llamo “la lágrima cuadrada” la lágrima congelada en forma de un cubo de hielo, esa mirada triste que ponen los padres cuando los hijos se marchan de casa. Fui muy afortunada, mis padres no lo hicieron.
En ese entonces también decidí que no me iba a casar joven. Después de vivir en el sur de Texas en los años 1940 y 1950, sabía que el matrimonio era un juego por el poder, en el cual si la mujer no trabajaba y contribuía con el ingreso familiar no tenía ni voz ni voto. Así que no me casé sino hasta los 29 años de edad, después de obtener mi doctorado. Por eso no tuve que lidiar con cargas de este tipo, pero fui una persona fuera de lo común. La mayoría de las mujeres de mi época se casaban poco después de graduarse de preparatoria o de licenciatura y trabajaban como maestras. Yo quería ser profesionista y sabía que tenía que seguir un camino diferente. Pero nunca me sentí presionada por mis amigos o mis padres. Ya sabes, la pregunta de siempre, “¿cuándo te vas a casar?” Yo les decía “¡todavía no!” Y ahora estoy casada, tengo 37 años de casada y tengo dos hijas. Pero las mujeres de mi época no tuvimos ejemplos de mujeres que trabajaran, fueran madres y estudiaran en la universidad. Tuvimos que romper el patrón y surcar un nuevo camino sin saber qué esperar. Yo siempre he pensado que es muy importante, tanto para las mujeres como para los hombres, ser precavido sobre la persona con la que se va uno a casar, sobretodo si uno realmente quiere desenvolverse en lo que le gusta. La pareja debe tener una visión común y saber que la va a lograr si ambos trabajan juntos.
Jorge Salazar: Me gustaría hacerle una pregunta relacionada al mundo de hoy día, este mundo tan complicado en el cual abunda la información, ¿cómo selecciona la información que utiliza en su vida personal? En otras palabras, ¿cómo determina la veracidad de las cosas?
Dra. Diana Marinez: Me supongo que como científica busco la evidencia, no importa en qué área sea, y trato de recopilar la mayor información posible. Después es necesario tomar una decisión, aunque esté basada en información inacabada, puesto que es prácticamente imposible saberlo todo. Claro, también es necesario consultar con los expertos en esa área en quienes uno confía. Finalmente hay que tomar una decisión, a veces basada en información incompleta.
Yo pienso que estudiar hoy en día es más difícil que antes, hay mayores expectativas para los estudiantes y los profesores jóvenes. Actualmente le exigen a uno más que cuando yo estuve en la universidad. No hubiese podido llegar a ser catedrática bajo las circunstancias actuales y gracias a Dios ya lo soy a esta edad. Es difícil, pero creo que cuando uno no sabe que las cosas eran diferentes, no las extraña. Con el paso de los años uno puede analizar el pasado y decir “era mucho más fácil en aquel entonces” pero para lo jóvenes naturalmente es fácil y normal.
Jorge Salazar: ¿Qué influencia ha tenido su trabajo en las decisiones que toma para tener una buena vida?
Dra. Diana Marinez: Creo que principalmente hay que basar nuestras acciones y decisiones en la evidencia. Por ejemplo, como cuando uno compra una lavadora, uno analiza diferentes lavadoras y selecciona la mejor, al igual que al comprar un automóvil. Yo en realidad pasé la mayor parte de mi tiempo como administradora y por lo tanto me dedicaba principalmente al desarrollo de las personas. La mayoría de las decisiones que hemos tomado mi marido y yo tienen el propósito de contribuir y ayudar a nuestra gente. En mi caso decidí contribuir en las áreas de educación científica y de matemáticas y colaborar con nuestra comunidad en el sur de Texas. Por eso mi marido y yo hemos pasado los últimos 13 años viviendo en ciudades diferentes, el vive en Michigan y yo vivo en Texas. La única razón por la cual nuestro matrimonio ha funcionado es porque los dos sentimos que debemos aportar algo de valor a nuestra comunidad hispana.
Jorge Salazar: ¿Hay algo en particular que quiera compartir con la audiencia de Cielo y Tierra?
Dra. Diana Marinez: Creo que los estudiantes y los padres de familia deben considerar la ciencia como una carrera. Hay muchas oportunidades en este campo. Además recomiendo que tengan vivencias que les proporcionen experiencia en lo que han seleccionado. Tenemos muchos estudiantes que llegan a la universidad y quieren ser médicos, porque eso es lo único que conocen. No saben nada más sobre ciencia ni de la infinidad de carreras científicas que se ofrecen.
Jorge Salazar: ¿A qué se refiere cuando dice que los jóvenes deben de tener vivencias antes de tomar estas importantes decisiones en su vida? ¿Puede hablar un poco más relacionado a este tema?
Dra. Diana Marinez: Bueno, creo que cuando los estudiante van a la universidad piensan que recibir un título sólo se trata de estudiar cursos académicos, pero en realidad incluye más. Se trata de aprender a convertirse en un profesional en su área de estudio, como por ejemplo pueden inscribirse en una organización en la disciplina que están estudiando. También pueden unirse a una fraternidad varonil o femenil, las cuales claro son organizaciones sociales, pero para realmente adentrarse de lleno en su área de estudio es necesario “vivirla en carne propia”. Por ejemplo, al cursar licenciatura pueden dedicarse a la investigación o asistir a un programa de investigación que dura 10 semanas durante las vacaciones de verano. Estas son maneras de adentrarse a la investigación durante los años universitarios. Lo que es más, en esta clase de programas le pagan al estudiante, quien a su vez puede aprovechar la oportunidad de ver de qué se trata esta clase de trabajo en una universidad dedicada a la investigación. Así el estudiante puede decidir si le gusta o no estar en esa área de investigación. Esta clase de vivencias son muy útiles. No se trata de sólo ir a la universidad, estudiar y sacarse buenas calificaciones. Uno puede sacarse diez con sólo estudiar los libros, pero eso no le será útil al estudiante si no ha tenido que implementar lo que ha aprendido en los libros. Necesitan tener más experiencia.
Erika Montero: Nuestro agradecimiento a la Dra. Diana Marinez. Soy Erika Montero y este fue el podcast, La Clara Voz, producido por EarthSky Communications.




