Las Naciones Unidas definen la pobreza de energía como la carencia de acceso a sistemas de energía limpios y eficientes. De acuerdo con esta definición, entre 2 mil y 3 mil millones de personas – o aproximadamente una tercera parte de la población mundial – sufren de pobreza de energía.
Estas personas con frecuencia utilizan el poder humano y animal para el trabajo y reúnen combustibles sólidos, como madera y estiércol, para producir calor y cocinar, como lo han hecho desde hace miles de años.
Esta forma de utilizar energía no está exenta de problemas. El uso de combustibles sólidos causa “contaminación del aire interior,” el cual está ligado al esparcimiento de enfermedades respiratorias y pulmonares.
Por estas razones, el mejorar el acceso a la energía moderna, tendría grandes beneficios de salud para las poblaciones grandes.
Agradecemos a la Fundación Nacional de la Ciencia, donde comienzan los descubrimientos.













